No todolo relacionado con esta fecha era alegría: durante la Semana de Mayo de 1910 se podía apreciar un fuerte descontento representado por protestas sociales (por ejemplo, el atentado que sufrió el Teatro Colón en una de sus funciones de Gala, amenazas de huelga general y planteamientos violentos de sectores sindicales anarquistas y socialistas); utilizando la presión policial y el Estado de Sitio estas amenazas fueron neutralizadas).
La Argentina, que se perfilaba como una potencia semejante a Estados Unidos mostraba dos caras distintas en este festejo: la magnificencia del mismo por un lado y la tensión social, por el otro.
Era un Tiempo difícil. Este período se caracterizó por la existencia de un estado conservador y elitista y un sistema de fraude electoral, que ya se hacía insostenible pero que había servido para mantener en el poder el proyecto político de la oligarquía. Incluso por esa razón, la Unión Cívica Radical se abstenía de participar en elecciones. Sus motivos eran las faltas de garantías comiciales y puede decirse que el levantamiento que este partido dirigió en febrero de 1905 fue a causa del reinado del "fraude como método de supervivencia del proyecto establecido en el ochenta". Hacia 1906, Figueroa Alcorta asumió como primer mandatario argentino. Los cuatro años que transcurrieron hasta que Roque Sáenz Peña triunfó en las elecciones fueron momentos de huelgas y agitación obrera. También de fraude electoral. Pero el gobierno de Sáenz Peña marcó un punto de inflexión en el país dado que durante su mandato se promulgó la ley de voto universal, secreto y obligatorio, poniendo fin a la democracia restrictiva de la República Conservadora.
La Conmemoración del Centenario de la Revolución de Mayo coincidió con una creciente conflictividad social.
1910: se registró el número más elevado de huelgas y disturbios.
Febrero de 1910: se aprobó la Ley de Defensa Social (para extender la represión contra la izquierda).
26 de junio de 1910: atentado en el Teatro Colón.